Canto desde la cuna. Es mi manera de comunicarme con el mundo y casi que creía que yo sólo era mi voz, hasta que la perdí. Quedé muda por varios años después de una operación de un pólipo en las cuerdas. Este camino me llevó a entender mejor lo que ya había estudiado y a investigar con varios maestros en distintas técnicas acerca del misterio de la voz humana, su potencia y su fragilidad; esa facilidad con la que podemos quedar mudos después de una noche-boliche o una tarde-fútbol.



